La limpieza de parkings y garajes comunitarios es clave para mantener la higiene, la seguridad y la buena imagen de...Read More

El desafío de la limpieza en garajes
A diferencia de un portal, una oficina o una vivienda, la suciedad que se acumula en un garaje comunitario tiene una composición química muy particular y agresiva. Los vehículos liberan de manera constante hollín (partículas de carbono procedentes de los tubos de escape), polvo de ferodo (derivado del desgaste de las pastillas de freno), restos de caucho de los neumáticos y pérdidas de líquidos hidráulicos o hidrocarburos, como el aceite de motor.
Esta amalgama de residuos secos y grasos genera una película negra y compacta sobre el pavimento que se adhiere con fuerza. Si no se elimina de forma periódica, el hollín se suspende en el aire cada vez que un coche circula, siendo absorbido por los sistemas de ventilación y ensuciando techos, tuberías y luminarias. Además, la acumulación de aceites convierte el suelo en una superficie altamente resbaladiza, lo que incrementa el riesgo de accidentes por caídas de peatones o pérdidas de tracción y frenado en motocicletas y turismos.




