Con un portero o conserje propio, la comunidad es empleadora: asume contrato, nóminas, Seguridad Social, vacaciones, bajas, y la eventual indemnización si se amortiza el puesto. Con el servicio externalizado, la relación laboral pertenece a la empresa prestadora, que responde de sustituciones, formación y obligaciones laborales; la comunidad firma un contrato mercantil de servicios que puede ampliar, reducir o resolver según lo pactado. Es la diferencia entre gestionar un empleado y gestionar un contrato.
Cuánto cuesta cada opción para la comunidad
Un empleado de finca a jornada completa supone, entre salario según convenio y cargas sociales, un coste anual que suele superar los 25.000-30.000 €, al que se añaden sustituciones por vacaciones y bajas y, en el caso del portero, los costes asociados a la vivienda. El servicio externalizado se contrata por horas: una conserjería de media jornada laborable puede rondar los 900-1.400 € mensuales, y una jornada completa los 1.800-2.600 €, con sustituciones incluidas. La comparación justa no es salario contra factura, sino coste total contra coste total: ahí es donde la externalización suele ganar en comunidades que no necesitan presencia permanente.
Cómo decidir en la junta: criterios según el tipo de edificio
Tres preguntas ordenan la decisión. ¿Cuántas horas de presencia real necesita el edificio? (un gran residencial con piscina no es un portal de 12 vecinos). ¿Qué funciones se esperan? (si incluyen seguridad activa, la figura correcta deja de ser el conserje y pasa a ser el vigilante, como explicamos al comparar auxiliar de servicios y vigilante de seguridad). ¿Quién quiere la comunidad que gestione el día a día laboral? Con esas respuestas, la junta puede comparar opciones homogéneas y votar con datos.