Climatización y calidad del aire interior
Tras el esfuerzo del verano toca revisar filtros, presiones de gas y desagües de condensación, y verificar el correcto funcionamiento de la ventilación. Unos filtros saturados disparan el consumo y empeoran la calidad del aire justo cuando el edificio recupera su máxima ocupación.
Instalación eléctrica y alumbrado
Conviene comprobar cuadros eléctricos, diferenciales y alumbrado de emergencia, y reponer luminarias fundidas. Los equipos que se reconectan en masa el primer día (ofimática, servidores, cocinas de office) someten la instalación a un pico de carga que delata cualquier debilidad.
Fontanería, agua estancada y prevención de legionela
El agua que ha permanecido semanas en tuberías, cisternas y grifos poco usados es el escenario favorito de la legionela. Antes de la reapertura hay que purgar los puntos de agua, limpiar aireadores y alcachofas de ducha si las hay, y verificar temperaturas de acumuladores. En edificios con torres de refrigeración, el protocolo sanitario es más exigente y de obligado cumplimiento.
Sistemas de seguridad, alarmas y control de accesos
Agosto es el mes favorito de los intrusos precisamente porque los edificios están vacíos. A la vuelta, toca revisar el histórico de eventos de la alarma, comprobar baterías de detectores, verificar cámaras y depurar el sistema de control de accesos: bajas de verano, credenciales temporales caducadas y permisos que ya no corresponden.
Equipos ofimáticos y salas de reuniones
Un repaso a impresoras, pantallas de salas y sistemas de videoconferencia evita la clásica primera reunión de septiembre delante de un equipo que no arranca. Es también el momento de revisar mobiliario: sillas, ruedas, regulaciones y anclajes.